El blog de lauritapurple | Lifestyle and 2.0

18 septiembre 2014

Mi producto estrella del verano: Hawaiian Tropic SPF 30

Si hay algo que no he dejado de repetir a lo largo de todo el verano, ha sido lo maravillosa que me resulta la crema solar de Hawaiian Tropic.

logo hawaiian tropic

Como bien sabéis, tengo tatuajes en varios puntos de mi cuerpo, y si antes ya me resultaba incómodo que me diera el sol, no os podéis imaginar ahora. Venero la piel de Morticia Adams y no me veo nada atractiva si estoy bronceada. Por otro lado, valoro mucho mis tatuajes, y puesto que es un vicio caro, no quiero ver como el sol los va estropeando con el tiempo.

Soy un bicho raro. Es lo que estáis pensando, ¿no?

En primavera, cuando comencé a llevar las primeras camisetas con escote, tuve que hacer mi primera compra de crema solar. Adquirí la típica de marca azul de FPS 50, y fue un gran error. Sensación pegajosa que no desaparece hasta horas después, piel blanquecina todo el tiempo. Muy desagradable.

Había leído buenas críticas de Hawaiian Tropic y quise probarla. Fui en busca del FPS 50, pero en las tiendas más cercanas sólo pude encontrar el de 30. Aún así, me animé y gracias a eso, creo que hice la mejor compra del verano.

hawaiian tropic 30


Es una crema súper hidratante, que no deja sensación pegajosa, que se absorbe rapidísimo y además, protege del sol (a la vista está que no me he quemado). Doy gracias a los astros por haberla encontrado, y aunque esto no es un post patrocinado ni mucho menos, os la recomiendo infinitamente.

Una persona como yo, que se unta en crema solar antes de salir a la calle, necesitaba un producto como este, y por fin, ¡por fin!, está en mi vida. Además, con ese nombre, ¿cómo me iba a resistir? Siempre que cojo el bote, ¡recuerdo mis días en Hawaii!

tikis hawaii

Aloha amigos!

16 septiembre 2014

The best, the worst - 2014 Summer Hits

Nuestros veranos suelen estar marcados por los Summer Hits que cada año nos azotan. ¿Quién no recuerda el Ibiza Mix '99?

El hecho de que una canción consiga la denominación de "canción del verano" puede acarrear terribles consecuencias, como por ejemplo, que acabemos atragantándonos cada vez que escuchemos cierto tema.

Hoy quería hacer mi breve valoración en cuanto a las canciones de este verano, y aunque mi trasfondo es metalero, también tengo mi lado "normalito".

¡Allá vamos!

top 3 worst 2014 summer songs



Me sabe muy mal tener que decirlo, si, pero esta canción me llegó a gustar la primera vez que la escuché. Incluso llegué a creer que tenía fiebre "¿como? ¿a mí? ¿gustarme Enrique Iglesias?".
El caso es que la he escuchado tanto, que ahora mismo LA ODIO. Si, con letras mayúsculas, ¿qué pasa?



Esta canción jamás me gustó. Es más, cada vez que la escucho en algún anuncio de la TV, me recorre un escalofrío por la espalda. Me da agonía y tirria a la vez. Lo siento Pharrell, ¡no molas!



La pobre tenía que pillar. Me caía mejor y su música me gustaba más cuando era morena. Ha quemado demasiado el rollito de caderas y quiero pensar que esas convulsiones que tiene es un nuevo estilo de baile que quiere dar a conocer.


top 3 best 2014 summer songs



El buenrollismo de esta canción es absoluto. Me mola que tenga el toque folk y que además sea bailable. La escuché por primera vez en un anuncio de cigarrillos electrónicos a principios de año, y la he estado escuchando todo el verano sin que haya dejado de gustarme una pizca. Me identifico con ese brotherhood del que habla la canción.



Esta tiene algunos toques que no me acaban, además de que no la veo bailable, pero me gusta. La he escuchado constantemente sin que haya pasado a formar parte de la otra lista, y eso, algo significa.



No me gusta ni Pitbull, ni Kesha, pero esta última me cae bastante bien desde que vi un documental sobre su vida en la MTV. La canción me gusta desde que la escuché por primera vez, así que se ha ganado un puesto en mi Top 3.

Y para vosotros, ¿cuáles son las 3 peores y las 3 mejores canciones del verano?

14 septiembre 2014

Vacaciones en el mar

Tengo la sensación de que un verano en el que he pisado poco la playa, es menos verano.

De niña veraneaba en un pueblecito de Alicante, y solíamos pasar los días enteros en la playa. Recuerdo que mi madre me obligaba a ponerme camiseta para bañarme en las horas de más sol. Eso ya no se estila, ¿no?

Este año ha sido raruno. Muchos días nublados y temperaturas no tan agradables. Y si ha venido calorazo, ha sido cuestión de un par de semanas. Por ello es por lo que al finalizar Agosto, sólo podía decir que había ido una vez a la playa.

Por suerte, nuestras vacaciones fueron a principios de Septiembre y nuestro destino fue Lanzarote. Aunque tuvimos que soportar más de un comentario advirtiéndonos de que era un destino típico de jubilados, no resulto ser así. Estaba plagado de guiris.

Disfrutamos de la isla, de su comida, y de algunas playas y calas en las que predominaban los locales. Ahora ya puedo decir que este verano ha sido más normal y que he tenido mi ración de baños y sol.

Lanzarote

30 junio 2014

Cuando me convertí en mujer

Atención: Entrada peligrosamente personal


Esta mañana he visto un tuit de La Criatura Creativa (@LaCriaturaCreat), en el que mostraba un anuncio de compresas muy original y a su vez, muy real.


No he podido evitar recordar mi preadolescencia, en la que empezaron a darnos charlas en el colegio sobre los cambios que iba a ir sufriendo nuestro cuerpo. Las chicas tendríamos la menstruación, convirtiéndonos así en "mujeres peligrosas sexualmente hablando".

Nos daban muestras de compresas, de tampones, nos preguntábamos cuando llegaría ese gran momento de nuestras vidas, porque lo esperábamos con ansia.

Y aquí va mi historia de cuando me convertí en mujer, para que veáis porqué me he sentido identificada con el anuncio.

Yo tenía 11 tiernos años, y continuamente volvía a casa cargada con packs de compresas y tampones sin aplicador. Entre las chicas de clase, nos preguntábamos quien sería la primera "afortunada" en dar este gran paso, incluso alguna, tal y como ocurre en el video de más arriba, pintaba compresas para hacerse pasar por "mujer". Increíble, pero cierto.

Llegó el verano. Y llegó el 9 de Julio de 1997. Yo estaba en casa de mis abuelos en Vergel, Alicante, y como cada miércoles, mi tía me llevaba en su vespino al cine de Denia.

Siempre veíamos dos películas seguidas, y aquel día, entre película y película, fui al baño. Allí me encontré con un manchurrón que tenía toda la pinta de ser mi querida regla.
En aquel momento, miré hacia las paredes, la puerta, me puse muy nerviosa y pensé "Joder no... ahora esto no me gusta nada, ¿qué narices hago?"

Todo lo que me habían enseñado no sirvió para nada en aquel momento. Volví a mi asiento en el cine, miré a mi tía y le dije: "Me ha bajado la regla".
Mi tía se emocionó mucho, empezó casi a gritar de la emoción y yo me asusté. Debió de verme la cara desfigurada porque me dijo "¿va en serio?". Aproveché el filón y le dije "no, era una broma".

Pensé que lo mejor sería mantenerlo en secreto porque no podía permitir que nadie se enterase. No había manchado gran cosa, así que no diría nada a nadie. Eso si, sentía que lo llevaba escrito en la cara.

TENGO LA REGLA

Aquel día sentía que todo el mundo me miraba mientras caminábamos por la calle Campos, y cuando le pregunté a mi tía si tenía algo en la cara, ella me dijo: "te miran porque eres guapa". ¡Si es que me da la risa cada vez que recuerdo aquel día!

Llegué a casa y fui corriendo al baño. Mi abuela, que es joven, lo era aún más por entonces y seguía teniendo la regla. Pero ella usaba esas horribles compresas de Ausonia noche en las que salía media cara de una mujer. ¿Os acordáis? Mi tía usaba tampones, y eso lo vi tan complicado que ni me lo planteé.

No había ni una sola compresa normal en casa, como esas que me daban en los packs del colegio. Decidí que lo mejor que podía hacer era ponerme salvaslips. Se me acabaría la regla y nadie se enteraría. El mes siguiente yo ya estaría en casa de mis padres y me sentiría mejor.

Pasó el miércoles y el jueves. Me quedé sin bragas limpias porque los salvaslips eran incapaces de hacer la función de una compresa (en serio, no lo intentéis). El viernes por la mañana, desperté con la cama mojada (es asqueroso, lo sé). Parecía que Jack el destripador había pasado esa noche por allí.
Sábanas y colchón. Todo. ¿Cómo narices iba a esconder yo eso? Era imposible.

Me levanté, con todo el pijama del mismo color que las sábanas y el colchón, y fui hacia el salón. Precisamente mi abuela estaba hablando por teléfono con mi madre. Me acerqué a ella y le dije de mala leche: "Me ha bajao la regla".

Y vino la locura.

Mi abuela se puso a gritar al teléfono, contenta y feliz de que su nieta ya se hubiera convertido en mujer. Mi madre manifestaba su alegría por el otro lado del teléfono. Los gritos despertaron a mi tío, que salió de su habitación y dijo "Joder! ya nos hemos enterado todos de que a la chiquilla le ha bajado la regla!" y apareció mi tía y dijo "O sea, ¿que era verdad?".

Yo no sabía donde meterme, ¡qué vergüenza!

Le conté a mi abuela que llevaba días escondiéndolo y que no tenía bragas para ponerme. Emocionada la mujer, me llevó corriendo al súper a comprar mis primeras compresas, mientras que por el camino, iba contando la buena nueva a todo el pueblo. HORRIBLE.

Cuando llegó septiembre y la vuelta al cole, lo primero que preguntaron las chicas de clase fue si había alguna afortunada a la que le hubiera venido la regla. Sólo éramos dos y mientras las demás se morían de envidia, nosotras les jurábamos y perjurábamos que no molaba nada.

Y esa es la historia de cómo me convertí en mujer.

27 junio 2014

Mi nuevo tattoo

A lo largo de la tarde del miércoles, a través de las redes sociales, os hice partícipes de mi nueva adquisición. Mi nuevo tatuaje.

Tal y como comenté en aquel post que escribí sobre todo lo que se debe saber antes de hacerse un tatuaje, no es la mejor época para tatuarse. El calor y el sudor no son los mejores aliados para que un tatuaje cure de forma correcta y es necesario extremar la higiene para evitar infecciones. Pero tuve la oportunidad de tatuarme y así lo hice.

Acordé una cita con el tatuador que me hizo la catrina y le comenté mi idea. Yo quería un faro, con la frase "There is a light that never goes out". Se trata del título de una canción de The Smiths. La localización era el gemelo derecho.

La duración fue de dos horas, relativamente poco. La línea fue bastante soportable, pero el color me dolió bastante. Mi límite de aguante está en 4 horas, pero el miércoles, a las 2 horas, ya estaba exhausta.

Muchas gracias por los ánimos que me disteis a través de las redes sociales. ¡A ratos creía que me moría!



¡Enamoradísima de mi nuevo tattoo!